lunes, 9 de diciembre de 2013


                                                         EL SUEÑO DEL PEÓN    


Hace tres años atrás en la comunidad de Tocctobamba, ahora llamado San Juan Bautista; había un hombre déspota, avaro y vil, llamado José, éste hombre tenía grandes hectáreas de terreno en ella sembraba papa, maíz, haba ,trigo y cebada, con todo estos productos abastecía a la comunidad; y la gente de este pueblo eran los peones que trabajaban para producir estas tierras semana tras semana; de sol a sol para llevar algo que comer a su familia, con el pago que se les daba en cada cosecha.Cierto día llegó a la chacra un hombrecito de apariencia desagradable, era Ambrosio, el muchacho huérfano y abandonado del pueblo, cuentan que desde niño vivía solo y por la caridad de la gente, su vida era muy rara y trágica; muchas veces de noche se le escuchaba gritar y llamar con tanta desesperación a sus padres , reclamando su abandono, y la amanecer se le encontrabaen el cementerio al pie de la tumba de sus padres y por eso la gente decía que se ha encontrado con el mal viento y malos espíritus que quieren librarse con él;
Aquél hombrecito venía en busca de comida ya que era tiempo de escarbe de papa y toda la gente se había mudado como peón a la chacra de don José y el pueblo parecía un lugar de fantasmas. Era hora del almuerzo cuando llegó, al verlo todos dejaron de comer para mirarlo; don José se levantó y se le acercó, le miró fijamente y le dijo qué quieres? Qué buscas? Y él como un perro arrepentido agachadito, estaba temeroso que no pudo decir nada, pero el hambre le obligo a decir algo. Tartamudeando dijo señor mío por favor quiero comida.
Queé? ¿Me estás viendo con cara de regalón?, aquí se trabaja para comer.
-papacito señor mío dame trabajito yo haré lo que sea.
-¿tú trabajas?Jajajajajajaja se rió mirándolo ¿en que podrías trabajar tú?, si tus manos parecen de una mujer aun peor, como de un animal inválido; para que no digan que soy malo, quédate no más , al menos servirás para darles agua a los peones.
- de un momento a otro dijo- heeeee what is yuo name,.
-Imatam kamachikunki papay? .
- cholo ignorante, eso es inglés y te he preguntado ¿Cuál es tu hombre? Y tú tienes que responderme, My name is. Habla.
- el hombrecito repitió-waynaymi is Ambrosio.
-Así no es,¿acaso no escuchaste? Habla en inglés, pero bueno, ¿Haw are yuo?
–¿Qué cosa?
- Qawariy yaw niwachkankitaq.
-Serrano tenías que ser, te estoy diciendo como estas y tú tienes que responder “i am very well, thankyuo. Esto significa: yo, estoy bien. Gracias. Es más tú, deberías agradecerme, tienes el honor de escuchar mi inglés, pero un indio campesino que va a entender de esto. ¡Llévenselo donde están los perros y denle comida junto a ellos! Y que de inmediato lleve agua para los peones.
El capataz de los peones de pura compasión lo lleva donde la cocinera y ella al mirarlo se asusta y le da lástima su personalidad, lo hace sentar y le sirve comida a escondidas del patrón, porque si él se entera o descubriera la desobediencia, dejaría sin comer a todos un día .
El hombrecito todos los días hacia su trabajo de llevar chicha y coca a todo los peones, también ayudaba a la cocinera en recoger los platos y lavarlos.
En las noches se reunían todos los peones varones y mujeres por orden del patrón, para contar cuentos y dar gracias a Dios, a la pachamama y a todos apus, por las bondades que le ofrece al ser humano. Pero cada noche quien más sufría marginaciones y abusos era el peón Ambrosio. Don José ordenaba a que actuara como qarqacha encadenado, y que haga sonidos onomatopéyicos de llama, cabra, toro, pavo y caballo; el hombrecito obedecía sin reproche por temor a que lo vote y no le dé comida; le favorecía la cara de espanto que tenía, solo dejaba caer la baba sobre los labios y se cubría con trapo negro la cabeza y ya parecía un verdadero qarqacha.
Al ver todo esta humillación, Teodora la cocinera decía en su mente, que penitencia estará pagando, cual habrá sido su pecado o que cosas habrán hecho sus antepasados para que se condene de esta manera.El resto de los peones reían a carcajadas por los gestos y sonidos que hacía, pero había momentos que morían de terror porque el hombrecito perdía el control y actuaba como un perro rabioso atacando a todos aquellos que se burlaban, hasta que el patrón dice ¡alto, basta!.
Una mañana, podríamos decir exactamente a media mañana, cuando era la hora del toqray o refrigerio; Ambrosio se le acercó al patrón, con tanta seguridad le hablo:
- Señor, padre mío quiero contarte algo que me soñé.
Don José la miro y dijo: ¿que tú me vas a contar a mí?
-Sí, señor uyarichaykuway papachay;
Era tanto la insistencia, que aceptó que contará, pero la condición era en castellano. El peón aceptó y comenzó a contar.
En mi sueño señor los dos habíamos muerto y estábamos desnudos, caminábamos por un camino, yo iba encadenado como un ladrón y tú me jalabas como a una mascota.
-Qué bueno eso es lo ideal. Sigue contando.
Llegamos a una puerta grande, ahí estaba San Pedro, con un libro gigante lo primero , preguntó nuestro nombre, usted como gran señor dijiste yo me llamo José Gutiérrez y este es mi mascota Ambrosio Pure, de inmediato abrió su gran libro y mirándonos a cada uno ordenó que nos sentemos dijo: por tu nombre honroso José te sentarás en el banco de oro y tú, Ambrosio, no tienes tanta trascendencia te sentarás en aquél banco de madera; de pronto abrió la puerta un hermoso y resplandeciente, San Pedro ordeno venir al ángel más hermoso y que aquel traiga una olla de oro lleno de miel de abeja más fina que haiga en el lugar; asimismo ordenó que venga el ángel viejo y despreciable que él traiga una olla de barro, lleno de excremento humano.
En eso hablo el padre hoy recibirán su sentencia por las bondades que hicieron cuando eran vivos, esto es su recompensa, ambos se ayudarán el uno al otro a pagar su penitencia.
Y el padre ordeno que a ti mi señor te cubran con miel suavemente desde la cabeza hasta los pies y a mí con excremento humano y como el ángel era anciano casi sin fuerzas, me cubrió como pudo, como echan barro a una casa de adobe y así estábamos frente a frente mirándonos; en ese instante se escucho una voz- este es su penitencia, no quiero desobediencia, de lo contrario no pasaran esa puerta que llega al cielo. Ahora lámanse el uno al a otro despacio hasta que queden limpio el cuerpo de cada uno; en ese instante El ángel viejo rejuveneció e hizo que se cumpliera su mandato. Y ahí desperté.
Chayllam taytay, diospagrasunki pasakuchkaniñan. Hinañach rayqaymantapas wañusaq. Diciendo eso se dispuso a retirarse el hombrecito, pensando que el patrón lo mataría por ese sueño, pero fue grande la sorpresa cuando don José hablo:
- Ambrosio hombrecito del señor quédate, me he dado cuenta que estoy actuando mal, por favor ayúdame en lo que pienso hacer.
El patrón se paró y ordenó que regresen al pueblo con su familia que cada uno tendrían una hectárea de terreno para sembrar sus productos y que a partir de ese día eran libres de elegir lo que quieran; y que por sus servicios de peón serían pagadas y en cuanto a Ambrosio heredaría la fortuna de don José.